*Delante mío

En castellano existen unas clases de palabras que sirven para señalar la pertenencia o propiedad sobre algún objeto, animal o persona. Este tipo de palabras son los determinantes posesivos: mi casa, tu casa, su casa y los correspondientes plurales, cuando van delante del sustantivo. Casa mía, casa tuya, casa suya y los correspondientes plurales, cuando el determinante se ubica después del sustantivo. También se incluye el determinante posesivo relativo ‘cuyo’ y sus variantes: aquel hombre cuyos hijos son estudiosos.




Los determinantes pueden funcionar como actualizadores o modificadores y SIEMPRE acompañan a sustantivos: mi hermano, padre nuestro, vuestros hijos, etc., o palabras que no siendo sustantivos cumplan tal función, como son los casos de metábasis o sustantivación: Ella es mi pequeña, sus altas y sus bajas, etc. Las palabras ‘pequeña’, ‘altas’ y ‘bajas’ son adjetivos que -gracias al determinante- funcionan como sustantivos en esos enunciados.

Los determinantes posesivos NUNCA acompañan a adverbios. Por ello es incorrecto utilizar un adverbio seguido de un posesivo: *delante mío, *cerca nuestro, *detrás tuyo, etc. Estas expresiones son frecuentes en Hispanoamérica, en algunas zonas de España, así como en las Canarias.

Los adverbios deben estar acompañados con la preposición ‘de’, seguida del pronombre tónico correspondiente: delante de mí, cerca de él, detrás de ti (el pronombre ‘ti’ nunca se tilda).

Es distinta la expresión: en mi contra, en contra mío, puesto que la palabra ‘contra’ -que inicialmente es una preposición- ha sufrido una metábasis gracias al determinante y funciona como sustantivo.