¿Sexo con o sin amor?

¿Sexo con o sin amor?



—El problema es que todo fue maravilloso, que ha sido uno de los mejores fines de semana de mi vida, pero... falta el vértigo en el estómago, la paralización del movimiento terrestre, la transformación del sexo en algo más, en mucho más, en todo más.
—¡Por Dios Nuria! —exclamó Mamen poniendo los ojos en blanco—. No sigas, de verdad, ¿no crees que has leído demasiados libros?, por favor, y te lo digo en serio, no quieras ser tan sublime, baja al mundo de los mortales, donde los polvos son eso, polvos sin tantos rodeos. Tienes suerte de que hoy no haya venido Sol, si no estaría contemplándote con un ataque de risa, pensando que estás loca, ¿no puedes conformarte con vivir la vida, con tomar lo que te ofrece sin querer complicar tanto lo sencillo?
—No es eso Mamen. No me entiendes...
—No, claro que no hija, pero creo sinceramente (p. 57)



   ¿Cuántas veces hemos escuchado -o hemos afirmado- que no nos acostaríamos con "nadie" sin sentir "nada"? Por ahí alguien me dijo: "Sexo sin amor es muy frío. Seríamos como animales" y algún otro me lanzó una temeraria afirmación: "El sexo no importa cuando hay amor". 

¡Amor y sexo: qué complicada pareja! 

Cualquier parecido con la realidad... ¿es pura coincidencia?


   Sí, es muy complicado y temerario bucear entre los laberintos amorosos y sexuales, donde no muy pocas veces suelen intervenir más personas de las necesarias (recomiendo mi artículo Estoy casada, pero amo a otro). Y de esa temeridad hace gala Raquel Villanueva, autora de La Cruz del Sur, novela ganadora del Premio Fanes 2015. 




   La Cruz del Sur intenta ser una novela breve y, opinión totalmente personal de este burrito, creo que no lo consigue. ¿Por qué? ¡Porque hay tanto que decir sobre las relaciones humanas que ciento veintinueve páginas se quedan cortas... cortísimas! Incluso la autora debe recurrir a un extenso epílogo para poder concretar algunas ideas. Pero no me detendré en cuestiones estilísticas, simbológicas, narratológicas, etc., que para aburrir ya tengo escritos varios ensayos "para especialistas". 



Paciencia, Homer
    Pues, al grano. Aquí una breve exposición de argumentos que, espero, los motiven a leer La Cruz del Sur. 


Los "Quijotes" del amor

(...) creo sinceramente que por una vez debieras dejarte llevar, y no perder tu vida en la búsqueda de esas historias que lees. De verdad Nuria, pareces un moderno Quijote en pos de sus locuras. (p. 57)

   ¿Será verdad que hemos "quijotizado" el amor? Raquel Villanueva acierta en despojar las relaciones de pareja de esa aura romántica que -cientos de veces- no se corresponde con la realidad. Pero la autora no arranca de un doloroso tirón nuestras ensoñaciones; ella nos permite la ilusión con la advertencia de que no todo es "color rosa" y que todas nuestras decisiones traen consecuencias.
      
    Nuria, la protagonista, acepta tener sexo sin amor; es más, acepta voluntariamente ser la amante de  Mario, un hombre casado. ¿Cómo acabará toda esa aventura? Por cierto, si han leído mi artículo Estoy casada, pero amo a otro ya sabrán cómo terminaron los idilios de Madame Bovary.


Cuando la Cruz del Sur  no se ve



Amiga, amante, compañera, secretaria, representante, consejera, ayudante, de Ricardo. No, simplemente Nuria, la niña que miraba el cielo estrellado en la noche, la niña que buscaba la Cruz del Sur, sin saber que las estrellas no se encuentran en el cielo, las estrellas, muchas veces, están más cerca de lo que pensamos, de lo que podemos llegar a imaginar.


    Nuria es consciente de que la Cruz del Sur -aquella que guiaba a legendarios navegantes- no se ve desde el hemisferio norte. Nuria no tiene, pues, una dirección a la que aferrarse. Nuria, como muchos de nosotros, está perdida en este confuso universo. Los miedos, las inseguridades y los fracasos se hacen presentes. ¿Será por esa razón que este personaje resulta muy humano, muy cercano al lector? 


¿...y vivieron felices para siempre?

    Raquel Villanueva nos enfrenta a una durísima realidad: el matrimonio. Este es un compromiso de largo aliento, "hasta que la muerte los separe", donde los problemas y las debilidades asaltan cada uno de nuestros pasos. Mario, otro de los complejos protagonistas de La Cruz del Sur, lleva a cuestas una doble vida, entre su esposa y sus amantes. Con Raquel Villanueva nos damos cuenta de que no es tan fácil juzgar, antes bien hay que saber ubicarnos en "los zapatos del otro". Como bien afirma la autora, "hay relaciones extrañas que solo las entienden aquellos que las viven (p. 122)".

Continuaba casado con Claudia, siendo la misma pareja, aparentemente enamorada, supuestamente felices, teniéndolo todo para serlo. Pero... se había acostumbrado a vivir en dual, se había acostumbrado a la vida expuesta al ojo público y a la otra, a la que existía detrás de todo eso, y no por ello le era menos importante o necesaria. Navegaba entre dos mundos, conviviendo con los dos Marios que hoy era. Apariencias, disimulos, sonrisas no tan ciertas como pudieran parecer; su vida era un completo atrezo lleno de añadidos.
Después de Nuria vino Amanda, y después de esta Teresa, Julia, Ana... No importaba tan siquiera el nombre, lo único que contaba era buscar la excusa convincente, la mentira casi perfecta, el disimulo absoluto. (p. 120)
Exorcizar nuestros demonios

        Y para los inventores de universos paralelos, aquellos que gustan de la creación literaria, La Cruz del Sur nos sumerge en los entretelones del acto literario. Porque sabemos que escribir una historia no es fácil y mucho menos ser un escritor. Junto con Ricardo, el literato de la historia, me pregunto: ¿escribir también es un acto de salvación, para no ahogarnos en un mundo donde la felicidad suele entrar por las rendijas?
¿Por qué escribía? En muchas de las entrevistas que le habían realizado era esa una pregunta recurrente. ¿Por qué? Porque lo necesitaba, porque tenía que dar salida a todas las palabras que habitaban en su interior. ¿Cierta forma de exhibicionismo? No, no era nada de eso, tenía claro que ni tan siquiera esa palabra iba con su forma de ser, aunque en alguna ocasión hubiera pensado precisamente en ella u otra similar. Todo ser humano está llamado a desaparecer, buceamos y tratamos de encontrar en nuestra fe un brillo de esperanza para pensar, para podernos creer, para convencernos de una posible continuidad; no podemos asimilar un final sin más. (p. 119)

    Raquel Villanueva se ha arriesgado en las profundidades humanas, ha tratado de entenderlas y hacérnoslas comprender. Y esto es digno de elogio. Desde aquí mis felicitaciones a la autora, pues ha sabido salir airosa. Si leen su libro, seguro que me darán la razón.

Agradecimientos

Mi gratitud a Eva Pelayo y a la Editorial Fanes por darme a conocer esta vibrante Cruz del Sur y por permitir dedicarle estos comentarios.





Datos de La Cruz del Sur

Pueden adquirir el libro en el siguiente enlace: Editorial Fanes: La Cruz del Sur

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