El orgasmo femenino... y la poesía

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Y, sin embargo, se mueve!!
(Galileo, que era muy avispado)
   
    Hasta bien entrado el siglo XX, la ciencia médica dudaba de la existencia del orgasmo femenino; antes bien, se creía que era una rara enfermedad -"Histeria"- que debía ser calmada con muchos más extraños remedios: desde duchas de agua fría hasta ungüentos de excremento (los consoladores o vibradores surgieron como una de esas tantas soluciones).





Muchos siglos atrás, Platón explicaba en el Timeo que esta enfermedad se debía a que la matriz es un animal que se mueve por todo el cuerpo femenino con el deseo de procrear; para él, la solución era tener marido (una solución fácil frente a la que propondría la Santa Inquisición: exorcismo o la hoguera, pues para los cristianos se trataba de una posesión demoniaca).
Esta imagen del vientre como un animal es retomada por Jorge Eduardo Eielson en el poema "Cuerpo secreto" de Noche oscura del cuerpo: el hablante lírico se introduce en su propio ser y, luego de tropezar por oscuros corredores, llega al centro corpóreo donde se encuentra con una fulgurante presencia luminosa, un cuerpo secreto que esconde tras de sí el conocimiento trascendental

Todo está lleno de luces      el laberinto
es una construcción de carne y hueso
un animal amurallado bajo el cielo
en cuyo vientre duerme una muchacha
con una flecha de oro
en el ombligo  (vv. 10-15)

¿Qué podría significar ese cuerpo secreto? Dejo al gentil lector la ardua tarea de averiguarlo. 
Aquí una pequeña ayuda: el orgasmo femenino.