Aprendamos del dolor



Queridos burri-lectores:

Seguro que ya están disfrutando de la playa, de la piscina o de una buena peli en casita. Como las enseñanzas que la literatura ofrece a nuestro espíritu no descansan, hoy traigo para el debate un tema que desde siempre viene afectando al ser humano, al Hombre en mayúsculas: el dolor. 




Sí, ya sé que es muy pesado hablar de estos temas en tiempos de veraneo o de vacaciones. Pero ya lo decía aquel genial y subterráneo poeta César Vallejo (Perú, 1892 - Francia, 1938):

Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.
("Los nueve monstruos")

El dolor es, pues, una experiencia física y psicológica. Por ser inteligente (o así tendría que serlo), la persona es capaz de reflexionar sobre ello, de buscarle un sentido y de padecerlo en diferentes niveles de intensidad. Claro, hay quienes pueden "no reaccionar" ante un suceso doloroso, como le pasó al protagonista de El extranjero (1942) de Albert Camus. Noten la espasmosa indiferencia con la que recibe la noticia de la muerte de su madre.


Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.» Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer.








La muerte viene siendo el "gran tema", un hecho inevitable que nos afecta en lo más hondo y que aún nos es difícil encajar en nuestro programa de vida. Aquí hemos escrito algunos post al respecto: Todos moriremos y Saber morir

También es verdad que el dolor nos alecciona: nos ayuda a valorar la vida, a las personas que amamos; nos insta a respetarnos los unos a los otros, alejando los ánimos de ofender o herir. Se supone que debemos aprender del sufrimiento, aunque el hombre siempre es signo de contradicción. ¿Acaso no aprendimos nada con las dos guerras mundiales?

En este sentido, se hace imprescindible leer Bisturí con alma de poeta (2015), un muy estremecedor y humano libro escrito por quien ha visto el sufrimiento casi todos los días. El Dr. José Zanoni comparte anécdotas y reflexiones sobre los padecimientos del ser humano en la cama de un hospital. Sus visiones sobre la vida son esperanzadoras y van al encuentro de un sentido difícil de vislumbrar.

Consideramos esta obra de lectura obligatoria. Pido lean detenidamente estas conmovedoras palabras en una entrevista realizada por el equipo de Bebookness (gracias por darnos a conocer esta publicación). Pueden leer la entrevista completa aquí


José Zanoni



En mi profesión veo muerte, angustia, problemas que afectan desde luego a los pacientes, pero también a los médicos. Cuando me sentaba a escribir durante el fin de semana, de pronto sentía la necesidad de expresar ese dolor, el impacto que se sufre en una situación muy grave. Al escribirlo, ese dolor se transformaba en una lección de vida. Me ha llevado tiempo entender eso, y aún más tiempo lograr trasmitirlo a través de mis escritos, dejando que el médico y la persona que llevo dentro hablen juntos.



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¿Y ustedes, queridos amigos? ¿Qué lecciones han podido aprender? Seguramente, han atravesado  -o están atravesando- situaciones muy difíciles, más aún en estos tiempos de crisis y de ataques fratricidas. Desde este blog, hacemos votos para que la felicidad -esa otra cara de la vida- los visite no de vez en cuando, sino cada día y en cualquier lugar. Como despedida, recordemos brevemente el sabio consejo que recibe don Quijote del no tan sabio -en apariencia- Sancho Panza:

(...) la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie lo mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía.