Violencia contra la mujer en la literatura

Ni contra el hombre, los niños,
los ancianos, etc.


Saludos, estimados y muy queridos burrilectores:

Otra vez, comparto con ustedes (y siempre aprovechándome de su paciencia) un tema de mucha actualidad: la violencia (social, sexual, física o psicológica) en contra de ese ser tan bello que existe en nuestro mundo. 






¿Alguna que me salude?

En este blog las amamos y les hemos dedicado unas cuantas reflexiones: Las mujeres gritan, El orgasmo femenino  y la poesía, etc. ¡Ah!, ¿qué hubiera sido de mi burril adolescencia sin Kim Basinger, sin Katherine Zeta Jones o sin La Niñera Fran Drescher (¡ups!, otra vez soltando rebuznos sin querer).




Pues, al parecer, no todos ni todas las sociedades (de este o de otros tiempos) han aprendido que el respeto debe prevalecer por encima de cualquier diferencia. Aceptémoslo, existen los blancos, los negros, los feos, los bellos, los altos, los bajos, los rubios, los tontos... a todos hay que respetar.

Puedo gritar más fuerte, pero no más claro

En este post me limitaré a citar algunos ejemplos de violencia contra la mujer en la literatura, o sea, en la ficción. No haré más comentarios puesto que, por sí solo, este tema debe merecer todo nuestro rechazo. Espero que, en un futuro muy próximo, este tipo de temas desaparezca de nuestras lecturas.


1. Ardiente Verano (2011), de Noelia Amarillo

Para que no se diga que solo los hombres escriben guarrerías sobre las mujeres. De Noelia Amarillo he mostrado mi total rechazo en ¿Las mujeres solo piensan en eso? En su ¿novela?se narra cómo una chica se acerca a una casa en el bosque, observa el apareamiento de una caballo y una yegua (felizmente no era entre dos caballos o dos yeguas, ¡Dios nos coja confesados!)... y ¡zaz!, un desconocido hombre la coge por detrás, le toca sus genitales y, con el "pene inhiesto" (sic), la folla de lo más lindo. Pero como la chica está más cachonda perdida, no dice ni muuu y se deja toquetear (me "encanta" eso de "algo en su interior..."):

"—Yo no soy una yegua que busca follar con un semental —declaró María, sin moverse ni alzar la voz, pensando que debería intentar liberarse de él. O, al menos, sentir miedo por la situación en la que estaba inmersa. Pero no era así, no tenía ni pizca de miedo ni se sentía atacada. Algo en su interior le decía que el desconocido no era tal."


2. Los cuentos de la peste (2015), de Mario Vargas Llosa

Fui a ver la representación de esta obra en el Teatro Español de Madrid. Es verdad que el premio Nobel 2010 tiene novelas muy subidas de tono, pero se lo perdonamos porque escribe muy bien (a veces). En el texto, el Conde Ugolino manda a violar a la Condesa de la Santa Croce, pues esta no aceptaba sus requerimientos amorosos. Al final, logra atraparla en matrimonio. A continuación, transcribo las duras palabras de la Condesa, haciéndole saber a su marido el asco que le sentía:
Hacía de tripas corazón. Entrabas a mi lecho y tenía que aguantar las náuseas. Mientras me hacías el amor te maldecía con un asco inconmesurable. Cuando partías, cambiaba las sábanas y pasaba una hora refregándome el cuerpo con agua y perfumes porque sentía que mi piel se había impregnado de mugre. (228)

3. Teresa. La mujer (2016), de Helena Cosano

La autora toma la voz y el pensamiento de la santa y doctora de la iglesia Teresa de Jesús. Sabemos que ella fue una genio y una revolucionaria en una época (s. XVI-XVII) en que la mujer era poco más que un objeto. A este libro le dediqué mi post ¿Es la mujer un ser humano?

A mí no me llevaron a la escuela y no pude estudiar latín. ¿Para qué? Había nacido niña, y como tal, debía servir para ser una buena esposa, procrear y proporcionar placer a los varones, no para explorar el mundo, crear belleza ni adquirir saber. (31)
4. Don Quijote de la Mancha (1605), de Miguel de Cervantes

¡Hasta el mismo Miguel de Cervantes escribió en contra del acoso y la violencia! Sí, aunque parezca anacrónico, en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de 1605, el Manco de Lepanto nos hace reflexionar a través del reclamo de la pastora Marcela. Su belleza había enamorado a Grisóstomo, quien termina suicidándose pues ella no acepta sus "piropos". Claro que aquí todos los hombres saltaron, lanzándole insultos por no haber correspondido al amor puro y sincero del joven enamorado. Marcela se había convertido en la mala de la película, mientras que Grisóstomo era el ejemplo a seguir. Marcela responde con un razonamiento que tiene una increíble validez actual y contiene una fuerte crítica para una época en que la mujer era poco más que un objeto (Leer mi post: ¡Qué buen culo tienes!:

Hízome el cielo, según vosotros decís, hermosa, y de tal manera, que, sin ser poderosos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostráis, decís, y aun queréis, que esté yo obligada a amaros.
Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable (o sea, digno de ser amado); mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama. 
4. Génesis Cap. 3, de la Biblia 


Claro, aquí no podía faltar aquel libro que aquí adoramos, ¡el que Dios mismo inspiró! (Leer mi post Dios escribe mal), por ser un ejemplo de cómo la literatura puede influir en la humanidad. ¡Imaginen que hemos vivido de mitos más de dos mil años!  Ojalá que usted aún no siga creyendo en Adán y Eva, el pecado original y que Dios creó al mundo en siete días. Aquí cito el capítulo donde Eva echa a perder toda la belleza de la creación, tan solo por comer una manzana (¿será por eso que me encanta el pie de manzana?): 

La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: "¿Cómo es que Dios os ha dicho: "No comáis de ninguno de los árboles del jardín?". Respondió la mujer a la serpiente: "Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte". Replicó la serpiente a la mujer: "De ninguna manera moriréis.... seréis como dioses, conocedores del bien y del mal". Y como viese la mujer... tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido." (Génesis 3,1-6)...Y le echó Yahveh Dios del jardín de Edén...y habiendo expulsado al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida". (Génesis 3,23-24)

Y me despido, no sin antes desearles un buen día, lleno de paz y armonía.

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