El siglo de los idiotas


Recomendadísima!



Saludos cordiales a todos mis amigos y burrilectores. Vuelvo a trotar luego de varios días de celebraciones, viajes, congresos y presentaciones de libros. Aquí estoy, con las pilas recargadas y dispuesto a rebuznar (nunca mejor dicho), por la cultura, la literatura y, claro está, la polémica inteligente.







Hace unos días, la infatigable poeta Victoria Caro Bernal (Madrid) me alegró el día al solicitarme que leyera y comentara su poemario Tierra amada. Espíritu de perfección (2015). Y no tengo más que estar agradecido por los momentos de intimísima reflexión que han suscitado sus tan esperanzadores versos. Tierra amada es sobre todo, para este burrito, un muy humano grito de salvación a través de la poesía:




Ahora, sin despertar de la poesía
desterremos la nada y el silencio,
cogiendo la linterna de los testigos.
("Dulces latidos", vv. 21-23)








Fruto de esta lectura (los buenos libros siempre hacen pensar), se vino a mi mente una serie de preguntas acerca de la realidad de nuestro tiempo, aunque todas ellas giraron en torno a una terrible interrogante: ¿es posible que estemos viviendo el siglo de la idiotez? Los ejemplos abundan. Es evidente que, ahora más que nunca, el idiota ha saltado a la palestra para adueñarse de aquella silla que antes estaba reservada para el intelectual. ¿Será que nos hemos cansado de la inteligencia?


Pues, eso, lo que yo les estaba diciendo


Ya lo dijo el sabio Umberto Eco:

Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos rápidamente eran silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles (La Stampa, 2015).






Y, claro, donde gobierna el idiota, la idiotez se vuelve el pan de cada día. Aquí recuerdo un momento de la muy recomendable película Idiocrazy: el protagonistas, al llegar al futuro, se encuentra con que la ganadora del Óscar a mejor película y a mejor guión es la imagen de un culo tirándose pedo. 








Yo me pregunto, ¿qué diferencia hay entre eso y ver Gran Hermano, HMYV, a Kim kardashian mostrando su cuerpo y tantos cientos de realities shows





Pues eso, que ahora nos interesa saber si la Kim usa o no 
el fotoshó


Bien lo ha resaltado el premio Nobel (2010) Vargas Llosa en su no tan brillante La civilización del espectáculo (2012) (Leer Vargas Llosa en el circo):

La diferencia esencial entre aquella cultura del pasado y el entretenimiento de hoy es que los productos de aquélla pretendían trascender el tiempo presente, durar, seguir vivos en las generaciones futuras, en tanto que los productos de éste son fabricados para ser consumidos al instante y desaparecer. (p. 31)

El alucinante Charles Bukowski poetiza esa idiotez tan humana:

             
El hombre posmoderno?
                            por lo visto,
                            una vez más
                            andamos tan
                            contentos como una bolsa de
                            cacahuetes
                            descolorida por el sol
                            y luego
                            atrapada
                            cual
                            vibrante campanilla.                                                                                                                (Re-unión, vv. 11-20)


En medio de esa idiotez, los valores se trastocan, se deforman y el ser humano se sumerge en la hipocresía, en la norma del "qué dirán" o el "hago lo que yo quiero", ni más ni menos. En ese sentido, la fe se encierra en uno mismo, en el ámbito privado, porque incomoda; lo demás, las muestras de aquella fe forman parte de un evento social. Ahora que entramos en Semana Santa, cabría preguntarnos por qué nos incomodan tantas procesiones por la calle. En este sentido, la escritora peruana Elga Reátegui ha logrado en su novela A este lado y al otro (2015) (Leer: Inmigrante eres tú) un genuino retrato de las dudas personales y de la ruptura entre lo que se es, lo que se piensa y lo que se hace. A Liliana le proponen arreglar sus problemas por medio de los golpes y, tal vez, el asesinato. No obstante:

A Liliana también le gustaría una medida contundente y definitiva como esa, pero es racional y, sobre todo, respeta la vida. Se declara cristiana y católica, sin embargo, nunca la han visto en ninguna misa. Hizo la primera comunión a los ocho años y, tras ese encuentro con el cuerpo de Cristo, no acudió a ninguna eucaristía más. Únicamente concurre a las procesiones del Señor de los Milagros. Es infaltable los 18 de octubre. Acompaña las andas del Nazareno vestida con el hábito morado algunas cuadras y, luego, se despide hasta el siguiente año. (p. 264)

En fin, que felizmente todavía somos cientos de miles los que luchamos contra esta nueva moda de "llevar los pantalones abajo y mostrar los calzoncillos" (ayer vi a un jovenzuelo con esta moda, justo en el Matadero. Me dio asco... mucho asco). Ya lo dijo el gran poeta César Vallejo:


Señor Ministro de Salud; ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombres humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.
("Los nueve monstruos", vv. 67-69)


Pero bueno, tal vez estoy exagerando o, tal vez, ya estoy algo viejo a mis treinta años... o, tal vez, Dios no lo quiera, estoy muy pero muy en lo cierto. Doloroso ejemplo de ello es que he adoptado la máscara de "un muy humorístico burrito" para que lean este blog llamado La oreja del burro

Sí, soy un burrito idiota.

Por cierto, he visto con mucha alegría que ya me salieron otros blogs imitando mi estilo. Algo bueno/malo estaré haciendo... No lo sé.