Seamos Alicia, pero fuera del País de las Maravillas

Reflexiones a propósito de Feliz NO cumpleaños,
Exposición sobre Alicia en el País de las Maravillas





Queridos y pacientes burrilectores:

Gracias por soportar los disparates de este su amigo, el burrito orejón. Ya sé que abuso de su confianza y espero pronto recompensarlos con algo más que divagaciones literarias y culturales. Aunque, tal vez, continúe envolviéndolos en mi crítica mezclada con humor... y un poco de reflexión.







Con mucho amor y menos dolor :)


Este, mi estilo burlón, quiere ser una actitud frente al mundo donde vivimos, tan complejo, surrealista y, sobre todo, maravilloso. Ante tantos líos que nos da la vida, ¿acaso la mejor actitud no sea más que el reír? Llámenme epicúreo, egoísta o narcisista. El caso que propongo es que nosotros debemos asumir una actitud muy bien definida para poder hacer frente a la vida (que, en lo profundo y en lo superficial, es una "guerra no declarada").

En mi biblioteca, al lado del Quijote... ¡Sueños!

Por eso me identifico más con la Reina cabezona, el cruel personaje que pretendía decapitar a medio mundo y contra quien Alicia se pone en pie de lucha. ¿Por qué ese oscuro personaje es mi favorito? Porque, de todos los maravillosos seres que habitan el País de las Maravillas, ella es realmente libre. No vive agobiada por el tiempo, por las obligaciones o por las normas. Ella se sabe dominadora de su mundo y hace que todo esté a su servicio:


Hay que ser un poco cabezones,
¡pero no tanto!


-¡Cada uno a su sitio! -gritó la Reina con voz atronadora y la gente se puso a correr en todas  las direcciones, tropezando unos con otros; sin embargo, en uno o dos minutos, todos se colocaron en sus puestos y empezó la partida (Cap. VIII).








Gracias a la exposición Feliz no cumpleaños. 150 años en el País de las Maravillas, en el sobrio Museo ABC -con el esfuerzo insuperable de Edelvives- podemos recorrer los principales lugares que han hecho del libro de Lewis Carroll un clásico insuperable de nuestro tiempo. 

¡Ah, y van a disfrutar los grandes, los medianos y los más pequeñines de la casa!




Y para los amantes de los libros y las estupendas ediciones, aquí encontrarán unas delicias...





Desde mi asnal punto de vista -y perdonen mis burradas- sugiero que seamos un poco más como la Reina cabezona y menos como el Conejo blanco, tan obsesionado con el tiempo (recomiendo mi articulillo  En el vino está la verdad)


(...) cuando Alicia oyó al Conejo decirse a sí mismo: "¡Oh, Dios mío! ¡Dios mío! ¡Llego tarde!" (Cap. I)









Recuperemos el dominio de nuestra propia vida, de nuestro tiempo y de nuestros deseos. Hagamos que este tránsito terrenal sea más parecido a aquel té de locos al que Alicia fue invitada, junto a la Liebre de Marzo y al Sombrerero. O sea, ver las cosas de otra manera:

-¡Qué reloj tan divertido! -exclamó Alicia-. Dice el día del mes, pero no dice la hora.
-¿Por qué tendría que ser así? -murmuró el Sombrerero-. ¿Es que tu reloj te dice el año? (Cap. VII)
El té de locos

Permitamos que el Gato de Cheshire nos invada; que los sueños, las fantasías y los reinos de otro mundo sean tan cercanos como amigables.

¡Miau, miau!


Y si no encontramos sentido a este "valle de lágrimas", ¡nada malo pasa! El sinsentido también es parte de la existencia y debemos aprender a convivir con él. Por eso aquí recomiendo el otro libro de Carroll, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, quizás más filosófico que el primero.

-Me llamo Alicia, pero...
-¡Vaya nombre tan estúpido! -la interrumpió Humpty Dumpty con impaciencia-. ¿Qué significa?
-¿Es que debe significar algo? -preguntó, dudosa, Alicia.
-Por su puesto que sí -contestó Humpty Dumpty con risa socarrona. (Cap. VI)

En este capítulo también encontramos la celebración del "No cumpleaños", que da título a la exposición en el Museo ABC.  ¡Claro!, ¿por qué limitarnos a celebrar -una vez al año- nuestro nacimiento? ¡La vida hay que celebrarla todos los días! Así que, desde La oreja del burro, les deseamos





¡FELIZ NOOO CUMPLEAÑOS!


(Y todo gracias a Lewis Carroll)