Inmigrante eres tú



Ya en mi bliboteca
 

   Por cortesía de la periodista y talentosa escritora Elga Reátegui (Lima-Perú), he disfrutado este fin de semana de su más reciente novela A este lado y al otro (2015).

   Me siento afortunado de poder dedicarle unas líneas a un libro que ofrece al intelecto y a la reflexión muchos más jugosos aspectos de lo que sus nada escasas trescientas cuarenta y cinco páginas nos intentan -y logran- contar. Por ello, pido disculpas pues me voy a quedar corto ante tantas bondades del libro.







elga reategui
La autora. Foto robada de su Face



Burradas y rebuznos

     Como crítico literario que soy -y no solo un gustoso lector- no puedo dejar de mencionar algunos detallitos que, desde mi perspectiva, restan calidad técnica al relato en sí y al libro en su conjunto. No es estilo de este burrito orejón hacer leña del árbol, caído o no, o cebarse hasta el sadismo. Así que espero se tome estos consejos como provenientes de un amigo, un poco burrito pero con buen corazón.


   Solo señalaré cuatro aspectos que me incomodan. Algunos son achacables a la labor del corrector textual, otros al del trabajo editorial y otros a la autora (que espero no se enoje con este burrito).



    He de anotar que la autora hace gala de una prosa limpia y clara, cualidades que facilitan una lectura sin mayores aspavientos. Aquí van mis consejos: evitar el desmedido uso de comillas; cuidado con la inserción de traducciones pues rompe con la mixtura lingüística; cuidado con los párrafos explicativos o moralizantes ya que podrían resultar tediosos. Finalmente, ese muy forzado final en donde las protagonistas hacen gala de una felicidad momentánea (para mi gusto, la novela hubiera tenido un gran final en ese ¿qué más da? del segmento anterior). Un detallito más: para futuras ediciones -porque el libro merece mayor audiencia- podrían evitarse ese prólogo y ese apunte final que, francamente, no son lo mejor del libro.



Ok, Homer, ya me callo :(



El drama del ser humano

    En fin, que de lapsus calami están llenos los libros y, tomados por sí solos, no es síntoma de la calidad de un escrito. Vean ustedes a Cervantes, que se le olvidó mencionar al burro donde iba montado Sancho, pero no por razón de ese olvido vamos a decir que el Quijote es malísima obra.

     Mucho menos voy a afirmar lo mismo de A este lado y al otro, pues desde el asnal criterio de este burrito, la novela de Elga Reátegui es brillante: revela el drama no de los inmigrante y emigrantes, de los extraños, de los invasores. Aunque, en la forma, la migración femenina es el leitmotiv, el libro de Elga Reátegui nos descubre un universo más profundo y más desgarrador, en cuanto que es cruelmente real. Incluso me atrevería a afirmar que el libro en cuestión es poseedor de una gran reflexión metafísica y existencial, reflejo de una actitud crítica y serena por parte de la autora.

    A este lado y al otro revela el drama del ser humano en la actualidad, del Hombre (en mayúsculas) que vive en un mundo ajeno al orden racional,  a la esperanza, la fe o la felicidad; de aquel sujeto (masculino o femenino) que asiste a una realidad alucinatoria, descabellada, que lo obliga a transformarse en un inmigrante más, en un ente extraño. Porque lo que revela el libro de Elga Reátegui es el poco consciente hecho de que todos somos, al fin y al cabo, extranjeros.



Amén, hermanos


Inmigrantes somos y en el camino nos encontraremos

    A este lado y al otro es una novela que, en apariencia, nos cuenta las aventuras y desventuras de tres mujeres de origen peruano, las tres son amigas y las tres cumplen un determinado rol en el demencial círculo de la migración. Ya sea en Dallas, en Valencia o en Lima, el lector descubre a través de la vida de Liliana, Miriam y Yesenia que no es necesario alejarse del país natal para ser y sentirse un inmigrante, un extraño o un bicho raro... y mucho menos importa el lugar o la nacionalidad para que nuestros sueños y nuestras metas se rompan.

   El mundo en sí puede resultar tan extraño y tan ajeno a nuestra mirada y nosotros, cual tortugas en su caparazón, buscamos aislarnos e incomunicarnos con el tan básico instinto de protegernos, de sobrevivir. No obstante, en medio de esa auto salvación, nos olvidamos de tender puentes comunicantes que nos lleven a la comprensión del otro -amigos o familiares-, tan humano y tan sufriente como nosotros.

   A este lado y al otro es también un meticuloso análisis de nuestros conflictos internos y del desboronamiento de un modelo de sociedad que ya no satisface espiritualmente. En la novela de Elga Reátegui, los padres y las madres ya no protegen, antes bien, aumentan el abuso; además, el sistema político-legal que debería protegernos se convierte en otro vehículo de degradación social. Ahora no se trata de vivir, sino de sobrevivir gracias al esfuerzo de uno mismo.

(...) ¿Qué les ha dado a ustedes por practicar la bondad y la comprensión, ah? -en tono sarcástico-. Mis hermanos están en esa onda, y ahora tú -se queja-. No, no, no. Lo mejor que puedo hacer es alejarme de mi viejo. Así, él y yo viviremos contentos y felices sin saber el uno de la otra -resuelve. (p. 247)

No esperes recompensas... ni milagros

    Este es un punto de quiebre muy interesante y que se mantiene a lo largo de la novela. Las protagonistas buscan alivio para sus problemas. Tan solo eso. No buscan la felicidad o el ansiado "...y vivieron felices para siempre". Ni siquiera hacen grandes esfuerzos para cambiar el estilo de vida que llevan. ¡Nada! Al contrario, Liliana, Miriam y Yesenia parecen dejarse arrastrar por las ¿injustas? situaciones de la vida. Ellas se prostituyen, son violadas, abusadas por sus jefes y por sus familias... y, sin embargo, ante todo ello, el ¡qué más da! es la actitud que mejor se amolda  a sus circunstancias.

      Todo ello me lleva a preguntarme: en el mundo actual, ¿acaso la indiferencia es nuestra mejor defensa? Por lo visto, la autora nos ha dado mucho en qué pensar:

Mi real problema es la soledad, no el amor -postula convencida-. A estas alturas, lo que en verdad anhelo es compañía, un hombre que sea mi amigo y que me guste físicamente porque si espero a que llegue el amor de telenovela, es casi seguro que terminaré como don Omar, deseando que venga por mí la parca y haciendo todo lo posible para que así ocurra. (p. 327)

Junto a los libros de Aránzazu Hernández (Lee: ¿Cuál es tu pose favorita?), Maxi de la Peña Lee: Invasión zombi y Helena Cosano Lee: Los pequeños placeres de un crítico literario, estoy muy seguro de que A este lado y al otro de Elga Reátegui es uno de los mejores libros que voy leyendo. ¡Ah!, estas son las pequeñas satisfacciones de tener un blog de literatura.



elga reategui
Burrito feliz con la dedicatoria
 

   Desde LA OREJA DEL BURRO damos nuestras felicitaciones a la autora, por un trabajo bien pensado, profundo y, sobre todo, tan humanamente auténtico. Por ello, no dudamos en recomendar la lectura de A este lado y al otro, un libro que los estremecerá porque seguramente, querido lector, usted se verá reflejado en sus historias.  

     Gracias a Elga Reátegui por descubrir una nueva mirada que nos facilita entender este mundo y esta sociedad fieramente deshumanizadas.

                                               ¡Y gracias por la dedicatoria!