DESCIFRANDO A VALLEJO

Vallejo, por Toscano


Del genial poeta español Francisco de Quevedo (1580-1645), Jorge Luis Borges señaló que, más que un hombre, es una amplia y compleja literatura. Lo mismo podríamos decir de César Vallejo, el extraordinario poeta peruano que con un solo libro, Trilce, cambió el rumbo de la poesía en lengua española.




Vallejo no fue un gran filósofo o un teórico político, mucho menos un ensayista de valía. Su genialidad se revela a través del verso nuevo que él instaura, potente y libre.  Pero esa potencia y esa libertad no nacen de una efusión desvocada del sentimiento o de la novedad que ofrecían las múltiples vanguardias. Al igual que Quevedo, el poeta de Santiago de Chuco asimiló la cultura actual y predecesora, para luego transformarla en renovadas formas poéticas. Por esa razón, el ejercicio intertextual se hace necesario al momento de analizar sus poemas.

En este breve artículo, intentaré descifrar la posible génesis del primer verso de "España, aparta de mí este cáliz":

Niños del mundo,
Si cae España, digo, es un decir, (vv. 1-2) 

Vallejo nunca publicó este poema, aunque su redacción debió acontecer alrededor de 1936, año en que inicia la Guerra civil española. Para entonces, él ya había transitado por el pensamiento comunista, lo que lo llevó a publicar Rusia en 1931. En este libro, en el apartado XVI, titulado "La educación -La escuela única-. Universidad soviética y facultades obreras", comenta:

Cuando me despido de la directora del plantel, oigo que en la planta baja, los niños empiezan a cantar en coro la Internacional. «¡Arriba los pobres del mundo!»...
La Internacional es el himno comunista que, así concluimos del fragmento anterior, César Vallejo conocía muy bien, pues ha reconocido inmediatamente la primera línea "¡Arriba los pobres del mundo!" . Además, en el mismo libro, comenta que las campanas del Kremlin suenan al ritmo de esta canción. En este himno se insta a todas las personas, la humanidad entera, a luchar contra la opresión y la esclavitud, casi en armonía con el poema vallejiano. También lo cantaba el bando republicano -del cual Vallejo era partidario- durante la guerra en España. Transcribo una estrofa en francés, lengua original, seguida de una posible traducción (las reminiscencias con "Masa" son inevitables):

C’est la lutte finale :

Groupons-nous, et demain,

L’Internationale

Sera le genre humain

Agrupémonos todos,

en la lucha final.

El género humano

es la internacional.

¿Será, tal vez, que Vallejo reescribió esta primera línea para inaugurar su más celebre poema surgido  ante la angustia de la guerra fratricida? Yo creo que sí hay indicios sólidos. Porque, para el peruano, ya no es hora de que luchen los pobres y los parias del mundo contra el hambre y la injusticia, sino todos los niños del mundo ante el sufrimiento de la madre España, la esperanza puesta en esta temprana humanidad en contra del dolor. 

Esta relación intertextual calza muy bien con las intenciones de "España, aparta de mí este cáliz". No sería la única vez que Vallejo hace uso de textos comunistas. Ese "Señor Ministro de Salud, ¿qué hacer?" de "Los nueve monstruos", se embebe de Vladímir Lenin, el famoso líder de la revolución rusa. Este punto lo explicaré en un futuro artículo. En todo caso, el debate está servido.