CHAT Y CHATEADORES

El chat (charlar o charla) se ha convertido –desde hace mucho tiempo– en la nueva forma de comunicación, no solo entre adolescentes, jóvenes y adultos, sino también dentro de los miembros de una o varias empresas. Incluso ha promovido nuevos tipos de relaciones, lenguajes, etc., tal es el caso, por ejemplo, de los cibernovios y emoticones. Aquí una líneas generales.

El chat: un género confuso
Tradicionalmente, el registro escrito ha servido como un modo de expresión reflexivo, distante y marcadamente formal; todo lo contrario al registro oral que, además, posee componentes gestuales no verbales y componentes verbales no textualizables como la entonación, la cadencia, el volumen, la proxemia, etc. El chat rompe con esta dicotomía, es decir ni pertenece totalmente al plano escrito, ni al plano oral; es –quizá– el más inorgánico y espontáneo de los registros formales: poca elaboración de las frases, dificultad en la argumentación de ideas, interrupciones de los distintos participantes, cambio constante de tema, etc.
Podemos pensar que estamos ante una transcripción de una conversación oral, sin embargo, el escribir o teclear las intervenciones, le confiere una reflexividad, distanciamiento y estructuración superiores al registro oral. A ello cabe añadir el hecho de que, por el simple factor de que siempre se habla más rápido de lo que se teclea, las intervenciones resultan más sintéticas y van más directamente “al grano”.

La comunicación extralingüística
En el chat la comunicación extralingüística no existe, de tal forma que constantemente se producen malentendidos y confusiones que necesitan aclaraciones reparatorias. Sin embargo, el “chateador” ha salvado esta dificultad, no solo utilizando las posibilidades que el teclado del computador le ofrece, sino también a través de los “emoticones” o “smileys”, es decir un icono que representa los gestos de un rostro. Veamos algunos de los más usados y que deben ser leídos de forma horizontal: :) (Sonrisa), xD (Carcajada), :P (Sacar la lengua) y otros más sofisticados: *:O) (Payaso), (>––:––) (Paracaidista), >:) (Diablillo). El uso de emoticones es frecuente. El dominio simbólico y semántico de estos está muy generalizado, pero no completamente. Los emoticones constituyen un recurso comunicativo potente, directo, sencillo y útil dentro de un medio que no permite la gesticulación física.

Otros mecanismos de comunicación
¿Podrá usted saber cuál es el siguiente mensaje: VMS AL CN STE FN D SMN. ILY X100PRE? Uno de los recursos más utilizados es la elipsis, lo cual permite ahorro de tiempo y rapidez en el envío de mensajes, sobre todo los que se envían por teléfono celular. También se prefiere la repetición de grafías para expresar el estado de ánimo o dar énfasis al mensaje: nooooooo, fuiiiiirrrraa, etc., o el uso de onomatopeyas: ufffff, zzzzzz, etc.

¿Atentado contra el idioma?En las salas de chat se pueden encontrar una cantidad abochornante de faltas ortográficas y otra serie de alteraciones del código lingüístico. No necesariamente se trata de una prueba de la incultura de los jóvenes o de la estupidez congénita de las masas, incapaces de deletrear y escribir correctamente. En el chat las reglas del código escrito son trasgredibles por las siguientes causas: primero, porque no se pone atención al momento de teclear y por la necesidad de intervenir con rapidez en las conversaciones. Segundo, las distorsiones voluntarias pretenden dar énfasis, tono, cadencia, etc., ya sea alargando las vocales, uso de mayúsculas, etc. Finalmente, las incorrecciones individualizan la forma de expresión del participante, dotándole de personalidad, logrando al mismo tiempo un entorno coloquial.

Los participantes y sus máscaras
Hay quienes opinan que el chat fomenta la mentira, el fantaseo e, incluso, conflictos de múltiple personalidad; otros aseguran que favorece la imaginación y la creatividad, llegando a ser lo que uno desee. Básicamente se puede distinguir dos tipos de participantes: los sinceros, aquellos que se comportan en los salones de chat tal y como son en la vida real; y los falsos, los que se inventan un personaje, incluso de diferente sexo, con actitudes distintas a la persona real.

¿Y los valores?
Pareciera que en los salones del chat y en casi todo el internet se ha dejado de lado la moralidad o por los menos, se suprimen momentáneamente. Los adultos se transforman en jóvenes con fines de seducción, las adolescentes ofrecen sus fotos en posiciones o trajes sugestivos (tal es el caso, por ejemplo, de páginas como Hi5, Sonico, Badoo, etc.) para que cualquiera contacte con ellas, se ofrecen servicios de prostitución, etc.