UN BANDOLERO PRESIDENTE

León Escobar, tomado del facebook de
Ashanti Perú: red de descendientes afroperuanos
Luego de la independencia, los debates ideológicos entre liberales y conservadores centraban su interés en un fenómeno social que desde siempre había existido en el Perú y que, en esos momentos, iba adquiriendo dimensiones endémicas: el bandolerismo.




Esta situación se agravó a finales de la presidencia de Agustín Gamarra (1785-1841), conservador, a quien los liberales –liderados por José Orbegoso– pretendían derrocar. Este clima de continua crisis política e institucional fue aprovechado por distintas bandas de asaltantes para cometer sus fechorías en los alrededores de Lima.

En este contexto se produjo un hecho por demás curioso. Un bandolero negro, llamado León Escobar, tomó la ciudad de Lima el 28 de diciembre de 1835 y fue presidente del Perú durante unas horas. Tal suceso es relatado por Ricardo Palma en la tradición titulada “Un negro en el sillón presidencial” (¿1908?): el general Felipe Santiago Salaverry, quien se había sublevado contra el gobierno del presidente Orbegoso, emprendió campaña hacia Arequipa y dejó al cuidado de la capital al coronel José Ángel Bujanda, junto con aproximadamente cincuenta hombres.

Una mañana, salió el coronel a combatir una montonera que merodeaba entre Surco y Miraflores. Dejó al cuidado del Palacio de Gobierno a un teniente, un sargento y seis soldados. A las doce del día se presentó el famoso negro León Escobar, capitán de una cuadrilla de treinta bandidos, vitoreando estruendosamente a Orbegoso, y se posesionó de Palacio, sentándose en el sillón presidencial. Solo se retiró cuando un grupo de ciudadanos le pagó dos mil quinientos pesos. Unos años después, estas personas le comentaron a Palma que “el retinto negro, en sillón presidencial, se había comportado con igual o mayor cultura que los presidentes de piel blanca”.

Sin embargo, según Alberto Tauro, los hechos fueron otros: León Escobar no tomó Palacio ni se sentó en el sillón del Presidente de la República. Otra versión señala que Juan Francisco de Vidal La Hoz, jefe de la Guardia Nacional, avanzó hacia Lima, capturó a León Escobar y dispuso su inmediato fusilamiento en la Plaza de Armas el 31 de diciembre de 1835.
Esperemos que la historia no se repita.