Don Quijote: ¿padre de Sherlock Holmes?


   ¡Ah!, ¿qué es la vida después de las fiestas de navidad y año nuevo? Este su amigo el burrito orejón viene con las pilas recargadas para "rebuznar" por la literatura. 

   Espero que este año 2016 nos saque de la crisis, haga desaparecer a tanto loco que hay por el mundo y que cada lectura sea un viaje inolvidable.


AMÉN, HERMANO BURRITO


   Este post viene más atrevido de lo normal, puesto que trataré de demostrar el vínculo entre dos obras alejadas en el tiempo, el espacio y la cultura: Don Quijote de la Mancha, de Cervantes, y  nuestro bien amado Sherlock Holmes, de Conan Doyle.


quijote y sherlock
Dos hombres, ¿un destino?


1. Don Quijote detective:

En el capítulo 23 de la primera parte, estando en Sierra Morena, caballero y escudero encontraron una maleta: 


la maleta de cardenio
Hallazgo de la maleta de
Cardenio (1777).
 Antonio Carnicero


y aunque la maleta venía cerrada con una cadena y su candado, por lo roto y podrido della vio lo que en ella había, que eran cuatro camisas de delgada holanda, y otras cosas de lienzo no menos curiosas que limpias, y en un pañizuelo halló un buen montoncillo de escudos de oro (...)






Hasta aquí el suceso poco tiene de sorprendente, habida cuenta de otros más increíbles acontecimientos que han vivido y vivirán a lo largo de su viaje. Sin embargo, hay que tomar en cuenta el razonamiento que a continuación realiza don Quijote:


Todo lo cual, visto por Don Quijote, dijo: Paréceme, Sancho (y no es posible que sea otra cosa), que algún caminante descaminado debió de pasar por esta sierra, y salteándole malandrines le debieron de matar, y le trujeron a enterrar en esta tan escondida parte.

¡Sí!, el Caballero de la triste figura realiza una serie de deducciones muy lógicas -por encima de su locura- a partir de la observación de unos hechos concretos: si hay una maleta abandonada en las montañas, significa que alguien la dejó. Al contener objetos valiosos, nadie la hubiera abandonado, salvo por una razón importantísima. En este caso, don Quijote deduce que el dueño ha sido asaltado... ¡como lo haría el mismísimo Sherlock Holmes! 

Quien se guiase por la lógica podría inferir de una gota de agua la posibilidad de la existencia de un océano Atlántico o de un Niágara sin necesidad de haberlos visto u oído hablar de ellos. (De Estudio en escarlata)

En don Quijote hallamos la semilla de la futura novela 
de detectives.

Pero ojo, aquí aparece Sancho Panza para hacer una aclaración importantísima:

No puede ser eso, respondió Sancho, porque si fueran ladrones no se dejaran aquí este dinero.

Efectivamente, Sancho tiene toda la razón. ¿A qué ladrón se le iba a olvidar tan valioso botín? Salvo que fuese un ladrón muy, pero muy tonto.

Y aquí una actitud propia de cualquier detective que se precie: ¡seguir indagando hasta encontrar la verdad!:

Con gran deseo quedó el Caballero de la Triste Figura de saber quien fuese el dueño de la maleta, conjeturando por el soneto y la carta, por el dinero en oro, y por las tan buenas camisas, que debía de ser algún principal enamorado, a quien desdenes y malos tratamientos de su dama debían de haber conducido a algún desesperado término (...)

2. De tal palo, tal astilla


¿Recuerdan cómo es descrito don Alonso Quijano? En el capítulo XIV de la segunda parte, el bachiller Sansón Carrasco lo describe como «hombre alto de cuerpo, seco de rostro, estirado y avellanado de miembros, entrecano, la nariz aguileña y algo corva, de bigotes grandes, negros y caídos...»

¿Y saben cómo es Sherlock Holmes? Dejemos que el doctor Watson nos lo cuente:

Hasta su persona misma y su apariencia externa eran como para llamar la atención del menos dado a la observación. Su estatura sobrepasaba el metro ochenta, y era tan extraordinariamente enjuto que producía la impresión de ser aún más alto. Tenía la mirada aguda y penetrante (...); y su nariz, fina y aguileña, daba al conjunto de sus facciones un aire de viveza y de resolución (...)             
Me ahorro los comentarios.


3. Sherlock y Watson como don Quijote y Sancho modernos

Demás esta decir que muchas de las parejas que protagonizan libros, series o películas le deben mucho a los personajes cervantinos. Ahí tenemos al doctor House y su buen amigo Wilson, a Thelma y Louise, a Walter White y Jesse Pinkman, Batman y Robin, el Llanero solitario y Toro, y claro está, a Sherlock y Watson. Casi siempre movidos entre la ilusión y la sensatez, entre la temeridad y la prudencia, entre la locura y la realidad.




Tan fuerte es la relación entre don Quijote y los personajes de Conan Doyle que el cine ya hizo sus propios enlaces con la película El detective y la doctora (1971), cuyo título original es They might be giants, o sea, "Deben ser gigantes", en clara alusión a la aventura con los molinos de viento.  En este caso, una hombre pierde la cordura, pero en vez de creerse don Quijote de la Mancha, asume el papel de... adivinen... ¡Sherlock Holmes!




Por cierto, ¿cuál es su Sherlock Holmes favorito? Yo me quedo con dos: el brillante Benedict Cumberbatch y Jeremy Brett, el Sherlock por excelencia.




Y hasta aquí mi rebuzno. Espero me perdonen los fanáticos de ambas obras maestras.