Dios también escribe (mal, pero escribe)

    Buen día, fieles lectores de las poco agraciadas aventuras intelectuales de este burrito, ¡mis queridos burrilectores!. ¡Así es! Como ya sabrán, siempre ando trotando por las calles de Madrid en busca de inspiración para mis rebuznos (léase post para el blog). Supongo que pasear por el Matadero, al lado del río, tiene efectos mágicos, cuasi místicos sobre mi masa gris.





Burrito en Madrid río


    Estando yo dormitando sobre la verde yerba, de repente, me llegó la inspiradora idea de escribir sobre la inspiración, ese raro don de los dioses que suele llegar cuando más o menos lo necesitas (así pensaban los griegos y así seguimos pensando, aunque los especialistas lo llaman pensamiento creativo o divergente). 






      Y, claro, no podía faltar la principal inspiración de Dios: la biblia. Porque sí, la biblia fue "escrita" por Yavé (ya ven que hacer literatura es cosa divina de la muerte). ¿Y los envagelistas y otros autores bíblicos? ¡Bah!, ellos fueron simples copistas. Pero ojo, ellos nunca violaron los derechos de autor. Siempre afirmaron ser meros transcriptores. Fíjense:




¿Los ángeles no fueron aliens?


El Espíritu del Señor habló por mí, y su palabra estuvo en mi lengua (2 Samuel 23:2) 
Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia (Timoteo 3:16)






    Por si aún le quedan dudas de que Dios es escritor, aquí más claramente lo rebuzna, perdón, lo escribe san Pedro:

pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios (2 Pedro 1:21)


 
Todo un misterio
  

   No obstante, como los hombres somos muy tontos, no escuchamos bien lo que Dios quería decir (hablar desde el cielo era muy difícil en los tiempos sin whatsapp) y escribimos peor, todos los errores y todas las sangrientas barbaridades que hay en la biblia son por causa de esa torpeza. ¡No es culpa de Dios!




    Y, muy posiblemente, a causa de esta estupidez, los hombres incluso nos hemos atrevido a corregir a Dios. Creo que la verdadera historia bíblica -sin censura- sería esta:

—Y Eva le hizo una buena mamada a Adán.
—¡Jesús, eso no puede ir en la Biblia!
—Bueno… escriban esto: "y, entonces, Eva se comió el fruto prohibido"

    ¿Será por eso que Dios no inspiró a ninguna mujer? Digo, como suelen ser más avispadas, estoy seguro de que la Biblia hubiera estado mejor escrita. Ya saben, Dios es hombre y entre castigar al mundo e ir dictando sus enseñanzas, pues... ¡que dos cosas no podemos hacer al mismo tiempo!


Guapas, inteligentes, fuertes..wow!


    Pero bueno, que se sepa que el suponer o creer en la inspiración divina -o poética- no es cosa exclusiva de los autores bíblicos. Es algo que ya viene de muyyyy lejos. Recuerden que toda la Iliada, de Homero, es obra de una diosa (o una musa, que eran nueve en total):

Canta, oh diosa, la cólera del pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves

      Virgilio en su Eneida:


Dime las causas, Musa; por qué ofensa a su poder divino,
por qué resentimiento la reina de los dioses
forzó a un hombre, afamado por su entrega
a la divinidad, a correr tantos trances, a afrontar tantos riesgos.



    También emplearía este recurso el cerebral poeta barroco Luis de Góngora, en sus archisabidas Soledades:

Pasos de un peregrino son errante / Cuantos me dictó versos dulce Musa / En soledad confusa, / Perdidos unos, otros inspirados.

      Y, bueno, lamentablemente, en pleno siglo XXI, hay gente que asume que, para cantar bien, es necesario creer en Dios. ¿No me creen? Pues les dejo un videíto para su deleite:






¿Y qué inspira a este burrito? Es una pregunta muy sencilla de responder: los libros, el vino y...




                 (Hay una teoría que pulula en internet: si quieres saber si eres guapa, solo             debes verificar si tu nombre termina en "a")

    Felizmente, en estos tiempos que corren muy rápido, muchas buenas escritoras son también extraordinariamente bellas. ¡Ya pronto publicaré mi lista con mis favoritas! Ahora solo me falta buscar una buena botella de vino. ¡Salud burrilectores!