Poesía cívica del siglo XXI

(Desafiando al mundo globalizado)




   Recuerdo que, al iniciar el curso de poesía en la universidad, comentaba medio en broma medio en serio a mis alumnos que "hacer" poesía no es tan fácil como ir al baño, sentarse, esperar unos minutos y listo. ¡Claro que no! Hacer poesía -de la buena- requiere tiempo, maduración, reflexión, amor, inteligencia y, principalmente, respeto por la Musa poética (con excepción de los genios como Lope de Vega o Shakespeare que, al parecer, hacían buenísimos poemas incluso mientras dormían). Y creo que todos esos requisitos los cumple Maximiliano de la Peña, el brillante poeta cuyas reflexiones inauguran la sección de "Amigos del burrito", un espacio donde los mismos autores podrán compartir sus reflexiones y experiencias.



   En Poesía cívica del siglo XXI, Maxi nos centra en los intereses principales al momento de su mergirse en la creación poética: ¿la poesía puede servir como vehículo de denuncia frente a los problemas sociales o simple y llanamente debe darle la espalda a la realidad? 

   Este texto es una serena y completa reflexión -o meta reflexión- que nos ayuda a comprender la compleja, cerebral y muy humana obra de Maxi de la Peña (a quien ya le hemos dedicado un divertido artículo en ¡Invasión zombi!), a la vez que permite continuar maravillándonos y enamorándonos del infinito universo que es el arte de la poesía. ¡Tomen muchos apuntes!



oreja del burro



   En el siglo anterior irrumpieron movimientos poéticos con grupos de autores parcelados por países que abordaban la realidad y los problemas de la gente. Estas corrientes se denominaron poesía social o cívica. Claros ejemplos palpitaban en la década de los 50 en México o en la España de la posguerra, con autores como Blas de Otero y Gabriel Celaya. En Argentina la pluma de Juan Gelman fue crítica con la dictadura militar. Es cierto que en la literatura en español la mirada social ya había sido retratada por autores tan destacados como Antonio Machado o Miguel Hernández.

   Entrado el siglo XXI, con la crisis financiera del capitalismo que sigue las tesis económicas de Fridman (neoliberalismo) se asiste a un mundo globalizado en el que la pobreza, los recortes de los servicios sociales y el paro fragmentan sociedades desarrolladas como el Sur de Europa, con élites enriquecidas minoritarias que manejan a los gobiernos-títeres y convierten la democracia de corte liberal en una suerte de régimen autoritario. Es cuando un grupo de poetas de distintos ámbitos no son ajenos a los temas que tienen que ver con la realidad, con la gente, con la calle.

   El poeta español Benjamín Prado aduce:

Vivimos en una época de necesidad poética.

   Y añade:

Un buen poema escrito a la altura de la realidad explica muy bien lo que está pasando. El lector necesita poesía que le enseñe la realidad y que le suscite la necesidad de actuar. Y al que esté despierto, la necesidad de actuar.


oreja del burro
Benjamín Prado (Madrid, 1961)


   Otros autores españoles, caso del onubense Antonio Orihuela, se postulan en la poesía de la conciencia en el que critica la ideología capitalista desde posturas de materialismo didáctico de corte libertario. Luis García Montero define su poesía de la experiencia como otro ángulo del civismo poético. Nacho Tajahuerce aboga por conocer el mundo como poeta y ser humano: "Me siento individuo porque vivo con los otros. Miro a mi alrededor y dentro de mí". Los títulos de sus obras son una declaración de intenciones: Tiempo de crisis, El rostro del mundo o Poemas de amor ante la barbarie.



Maxi de la Peña: "La poesía como denuncia"


   Soy un poeta de vocación tardía, aunque tengo la ventaja de sentirme familiarizado con la palabra por mi profesión de periodista. Empecé a escribir versos en 2012 y ya al año siguiente publiqué mi primer poemario en una pequeña editorial cántabra, Tantín, bajo el título de Observatorio desde el exilio. No es un libro exclusivamente social, como ha ocurrido en los dos posteriores, Las vértebras cosidas (Ed. Tantín) y Memoria de pez (Ed. Fanes), pero la poesía cívica se convierte en el corazón de la obra. El poeta no puede encerrarse en su torre de marfil sin ver lo que le rodea y denunciarlo.



oreja del burro
Observatorio desde el exilio


Oye la respiración entrecortada
De tus semejantes, esos a los que tu también
sentenciaste con tu silencio cómplice.
(‘Tiempo de proscritos’)


Desde mi observatorio identifico
una mota de polvo, las huellas
del asesino, el dinero ilegal,
las leyes tramposas y el dolor.
(‘Observatorio’)






   Todos los problemas actuales que golpean a los seres humanos más vulnerables, más desamparados, en definitiva, una mayoría social, son poetizables. Pero pienso que se debe huir de un despliegue de palabras que deslumbran pero no dicen nada. La nueva poesía cívica denuncia un nuevo orden mundial injusto y de plasmación ideológica única.


poesia, oreja del burro
Las vértebras cosidas
    Pero si los sueños no bastan
    y la miseria no cesa
    habrá que pelear y saltar
    las barreras que cierran

    el paso de la marcha
    hacia la espiral de las ideas.
    (‘El sur’)


    Nada perturba este silencio cobarde
    En las calles se gritan palabras mudas
    Apenas un ritual, nada.
    (‘Nada’)




   En la poética de la ensoñación, el onirismo, las imágenes surrealistas, la introspección, la reivindicación de la memoria frente a una voluntaria amnesia y temas clásicos como el tiempo y la muerte me siento muy a gusto. Para encajar el puzzle he ido modelando mi lenguaje y es entonces cuando la poesía cívica puede convivir con otros estilos y temas que alcancen el grado de poesía necesaria. La clave reside en construir una voz propia que como una esponja absorba influencias tan dispares.



oreja del burro
Memoria de Pez

Hablas desde las cloacas
por eso tu voz suena infinita.
Te sumergiste en el agujero
donde el eco nace y se esparce,
en el lugar preciso.
Te escondes del escenario que te aplasta,
un andamiaje oxidado,
Hasta que los huesos del laberinto
sean arrojados al sumidero.
Todos los monstruos
de piel humana serán ajusticiados
por su propia inquisición.
(‘Sumidero’)