El burrito les trae el reporte del clima

De metáforas y climas en la escritura


    La literatura es el arte de la palabra, o sea, un esfuerzo por lograr que el verbo reluzca en pensamiento, palabra, obra y omisión. En poesía, los silencios son tan o más elocuentes que los versos escritos. Una coma en el lugar menos indicado puede convertirse en derrota. En narrativa, el ambiente donde los personajes "viven" puede ser determinante en su carácter y en sus acciones. 

    ¡Ah, cuánto cuidado y mimo debe tener el escritor, aquel que expone su vida y sus emociones ante la soberbia del papel en blanco!

    En esta sección, donde los amigos del burrito tienen un espacio para reflexionar sobre el quehacer literario, la poeta y escritora argentina Vanesa Spinelli se sumerge en dos aspectos de primerísimo orden: la metáfora y el clima. Leamos con atención, tomemos apuntes y bienvenido el debate.


NUESTRA ESCRITORA INVITADA
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oreja del burro



Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA, 2004) y Community Manager (UTN, 2013). Docente de las asignaturas de Introducción a la Semiología, Investigación y Técnicas de Redacción Periodística, Medios de Comunicación y profesora universitaria de Comunicación Corporativa. También es asesora en Identidad, Comunicación e Imagen Institucional, elaboración de contenidos para websites, textos de promoción, acciones de comunicación 2.0 y redacción de manuales de procedimientos. Ha coordinado la revista Acercándonos (editada por una empresa de medicina prepaga) y ha publicado poesías de su autoría en Antologías Poéticas (Editorial Nuevo Ser, 2005). 


      En la tarea de la escritura los recursos se presentan al escritor en forma plena y transparente, para que podamos tomar aquellos que se ajusten mejor a nuestro decir, estilo y principalmente que podamos cumplir nuestra intención de comunicación. En esa comunicación, que intentamos sea correcta en términos lingüísticos, que respete ortografía y gramática, que responda a un correcto desenlace del texto, sin forzar ningún evento, también está la comunicación afectiva, emotiva, que deseamos despertar en el lector. 

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   En ningún caso la emoción del lector nos pertenece, es de su exclusivo ámbito, porque también debemos saber que nuestros escritos son resignificados en quien nos lee con sus propios juicios de valor, sentimientos, experiencias, valores culturales e ideológicos, y formas de manifestar el afecto. Cuando logramos despertar ese suspiro interior en nuestros lectores, podemos sentirnos profundamente dichosos. 


¡Cuidado con el clima!

    El clima es de vital importancia para lograr establecer un punto de encuentro entre autor y lector, dónde ambos van a disfrutar, amar, llorar o sonreír con cada uno de los protagonistas involucrados en la historia. Por ejemplo, en uno de mis últimos cuentos, Deseo turbulento, la tensión erótica se establece a través de la mirada entre ambos personajes y una acción muy sutil por parte de la protagonista femenina: 

Gabriel y Victoria se quedaron solos unos minutos. Ella le agradeció lo que había hecho por ella. Los ojos negros, gatunos, se le dilataron y a Gabriel lo estremecieron más que los azules, que una vez lo hechizaron, bajo la mirada de Ana. Se sonrojaron. Hubiese querido besarla y no estar casado con Ana y no recordar que ese viaje era un regalo que él le había hecho a su esposa por los diez años. Victoria sintió la liberación de su deseo en la mirada de Gabriel. Ese era el hombre con el que ella podría compartir el cielo y el infierno. Dejó que se le cayera, a propósito, el bretel de su musculosa, y Gabriel quedó desarmado frente a la desnudez y aterciopelada piel que sutilmente clamaba su beso, su mordida. 


metafora

    
    Como una burbuja, el clima engloba y permite deslizar a los protagonistas suavemente en sus conductas, pensamientos y actitudes. A medida que la trama se desenvuelve los lectores se van identificando con uno u otro personaje, se lo apropia para quererlo, odiarlo, compadecerlo, abrazarlo o llevarlo en su corazón para siempre. Por lo tanto, ese protagonista ya no es nuestro, ha crecido y se ha quedado al lado de nuestro lector. 


¡Ah, de la metáfora! Muy sabida, mal usada

     Otro de los recursos claves en la escritura es la metáfora, figura retórica que permite comparar dos elementos de distinto orden (uno real y otro imaginario) pero que se asemejan, que permite embellecer y enfatizar el sentido en la poesía. Cito, a modo de ejemplo, versos de algunos de mis poemas: 


Dime, tú, mujer
a qué huele tu cabello,
para que sus manos
se queden detenidas
en su ondulada mantilla

negra

("Dime, tú, mujer)


“Tus labios se unían por puntos 
en una curvilínea perfecta” 
("Adiós")


Tu beso en mi hombro
parecía bordado en dolor
("Adiós")


La música de tus labios
trepa con su notas de ternura
por mi boca y deja

estrofas de miel dulce

en un ondulante suspirar. 
("La música de tus labios)




metafora    En la comparación de dos universos diferentes, el escritor juega con la imaginación y la fantasía, acentúa rasgos físicos o psicológicos del protagonista, hace más visible e intenso el amor ausente, la despedida, la admiración por la belleza, la herida de la pérdida, la sensualidad de una mirada o un beso. Es el recurso que otorga libertad, pero también responsabilidad en su utilización por parte del escritor, para no generar un abuso, que termine transformando la poesía o el relato, en puro artificio. 

     Por último, quería expresar que todos aquellos que nos dedicamos a trazar a través de las letras, emociones, experiencias e historias, deseamos compartir con otros nuestros textos para sentirnos acompañados, en la profunda tarea que nos implica abrir el alma, y muchas veces, sanarnos a nosotros mismos.


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