Sobre los márgenes, de Maxi de la Peña



Título: Sobre los márgenes (2016)
Autor: Maxi de la Peña (Santander)
Editorial: Fanes (www.editorialfanes.com)
Enlace de compra: www.editorialfanes.com/producto/sobre-los-margenes/

Breve descripción:


-Es el cuarto poemario del escritor santanderino Maxi de la Peña. Tiene 86 páginas y un total de 40 poemas.
-Está estructurado en siete apartados y un epílogo. Lo acompañan dos textos introductorios: "Zona cero", de Patricia Fernández, y "La hélice que va troceando la vida", prólogo de Dori Campos.



¡Un lujo!
A Maxi de la Peña lo descubrí con Memoria de Pez (Ed. Fanes, 2015), un interesantísimo poemario al que le dediqué unas simpáticas palabras en mi post APOCALIPSIS ZOMBI. Desde entonces le sigo la pista y el verso, sin decepcionarme hasta el momento.


Y es que Maxi de la Peña sigue fiel a sus creencias poéticas o, por lo menos, es lo que he podido verificar en este cuarto poemario: es un poeta que respeta la palabra, el verso y el sonido, sin permitir que la denuncia social o la idea llana se impongan sobre el ritmo, la metáfora o la expresión exquisita. Antes bien, contenido y forma sorprenden por su armonía y por sus nuevos hallazgos. 

Noten, en los versos que transcribo, cómo el tópico del collige, virgo, rosas (coge, virgen, las rosas), tan antiguo como imperecedero, se amolda, se ajusta y se condensa en tan solo cinco palabras, las mismas que terminan comprimiéndose aún más en el adjetivo "camaleónica" que, por si fuera poco, pone en jaque al mismo tópico. ¡Todo un juego conceptual!

Bebé, adolescente, madura,
anciana, cadáver...
Todas transitan en una misma mujer camaleónica
(Mujer de musgo, vv. 1-3, p. 31)

La influencia clásica y del Siglo de Oro es, pues, palpable. Pero el verso de Maxi no carece de referentes, no se entretiene en las formas puras o en la abstracción grandilocuente; antes bien, la rosa, el tiempo, los ríos, la belleza, el reloj de arena... aterrizan ante una realidad que es lo que es: compleja, cruel, dolorosa... Y eso queda expuesto en los siguientes versos, donde palabras como "belleza" o "esplendor" se estrellan contra "minas" o "destrucción".

Esas rosas hablan con su belleza,
con su esplendor en un campo
donde aún quedan minas sembradas
por los señores de la destrucción.
(El lenguaje de las rosas, vv. 13-16, p. 25)

No. El poeta no "escribe" sobre los márgenes. Ni siquiera él se ubica como voz espectadora ante una visión que lo sacude. El poeta escrutinia la realidad y el ser del hombre; los conoce al dedillo: "Rugido de vida / frente a las alimañas" ("Rugido", vv. 6-7, p. 82). Sin embargo, no sucumbe ante el verso alucinado para declarar lo que descubre. Antes bien, recurre a símbolos de la tradición poética -la "silla", tan usada por poetas simbolistas- y los combina con su propia cosecha de palabras:

Somos sillas,
somos silencio en el apocalipsis,
somos miedo de la roca.
("El mal del ebanista", vv. 11-13, p. 57)

Es más, él necesita de esa vivencia dolorosa, como un yonqui, como un alcohólico... como un simple ser vivo. Dori Campos lo ha comentado muy bien en el prólogo: "El autor escribe en el registro de la conciencia social, pero también de lo íntimo y onírico." (p. 13). Campos no reconoce la influencia de otros poetas en Sobre los márgenes. Por lo que vengo exponiendo, lamento no estar de acuerdo. En ese sentido, la angustia de César Vallejo, el poeta del dolor, bien puede tener en Maxi de la Peña un aventajado discípulo:

Necesito que el dolor
sea tan intenso
que me haga sentir vivo.
("Entre espinas", vv. 13-15, p. 53)

Y hasta aquí mis consideraciones a tan buenísimo poemario. No me extiendo más, pues las bondades de "Sobre los márgenes" harían infinito este post. Intuyo que tendrá excelente acogida entre los degustadores de la poesía breve e intensa. Por mi parte, un gracias enorme al poeta y a la editorial Fanes, por su cuidado trabajo de edición.