3. ¡Mi reino por un título!




Sí, ahora que estoy metido en la escritura -pero no he abandonado la crítica- estoy saboreando las penas y los pesares de toooooodddddoooooo lo que implica la construcción de un texto literario. Por ello no dudé en pedir AUXILIO (lee mi post: Un escritor en busca de un título) en mi búsqueda por un título adecuado de lo que será mi futura BURRONOVELA (made in my house, of course).

El origen... ¿del mal?

Ya puedes votar por cuál será el título de la BURRONOVELA. clic en el enlace (no vale copiar):

Claro, en este proceso de búsqueda me he preguntado y he preguntado qué cualidades debe tener un buen título. Aquí comparto algunas de mis reflexiones. Tal vez sirva de algo para los futuros artistas de la palabra escrita.

1. Debe tener gancho comercial.


A ver cuántos hacen clic


¡Oh, el maldito dinero! ¡Oh, la maldita fama! Esa que nos obliga muchas veces a olvidar la calidad en favor del atractivo, de lo espectacular. Aquí no puedo dejar de recordar la exhibición de carne femenina en la zona roja de Amsterdam. Pues eso, que en primer lugar debemos saber "coquetear" con el futuro comprador y ofrecerle inquietudes que solo se resolverán si compra -y lee, eso espero- nuestro texto. ¡Y aquí es importante el efecto sorpresa! Observen:

-Cuando Hitler robó el conejo rosa de Judith Kerr 
-Tengo ganas de morirme para ver qué cara pongo de Miguel Albandoz
-Relatos para ensanchar costillas de Josep Capsir


2. Si hay sexo, mejor que mejor.


Estoy 100% seguro que muchas me matarán
por esta imagen.
Ya, el bendito sexo, aquel que no ha sufrido escasez de empleo por la crisis. Pues sí, siempre vende, siempre atrae hasta a los más beatos. 

Y de paso, cualquier título que provoque controversia o desate la ira de cualquier minoría (atacar a la Iglesia o a las mujeres nunca falla).









-Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson
-Yo no tengo la culpa de haber nacido tan sexy de Eduardo Mendicutti
-¿De quién es esta mierda? de Matt Pagett
-Todos nos casamos con idiotas de Elaine Miller

3. ¿Títulos largos o cortos?


Malpensados por todas partes

Bueno, si no eres la reencarnación de Shakespeare o Dostoievski, o no te has labrado una carrera de escritor llena de éxitos, dudo mucho que títulos tan sencillos como Enrique IV o Anna Karenina animen a cualquier potencial lector. Pero tampoco hay que ir al otro extremo, el de los títulos hiper largos, tanto que ya parecen un resumen de la obra en cuestión. La literatura está plagada de obras con títulos sencillos, elegantes, sobrios...

-Crimen y castigo de Dostoievki. Me parece un título conciso, elegante y que no solo resume genialmente la estructura de la novela, sino nuestra vida.

-Lolita de Navokov y La Iliada de Homero. Un título tan sencillo para una par de obras alucinantes. Un claro ejemplo de que nunca debemos olvidar que el texto es lo más importante.

-Fahrenheit 451 de Ray Bradbury y 1Q84 de Haruki Murakami. Ejemplos de que no debemos huir de los números o títulos rarísimos.

Mientras tanto, sigo pensando en un título para mi obra, con personalidad fuerte pero que no caiga en cursilerías.